Tal vez por nuestra cercanía al continente africano o quizás simplemente por un concepto cultural, en nuestra zona el consumo de hash comercial, está mas popularizado que el consumo de flores.

Debido a esto hemos tenido la oportunidad de probar desde los mejores kief sin ni siquiera prensar, hasta las “bellotas” más negras y adulteradas que podáis imaginar. Por esto queremos daros una breve guía para que podáis identificar si un hash es comercial o casero y cual es la calidad de este.

Hash comercial

¿Comercial o casero?

Ahora que están tan de moda las extracciones son muchos los que han visto un filón para colar hash comercial de dudosa procedencia cómo Ice-O-Lator o BubbleHash o Kief casero, pero… ¿Como sabes si es comercial o casero?

-Lo primero que debemos hacer para saber su procedencia, será olerlo, para ello recomendamos cerrar los ojos y procurar no pensar en nada. De esta manera nuestro recuerdos olfativos -en el caso de haber olido algo similar antes-  nos trasladaran al momento en que lo probamos por primera vez, atrayendo así los recuerdos, buenos o malos, mientras degustábamos ese hash.

– Una vez olido, abriremos el hash, con sumo cuidado para observar el grano. Normalmente los hash caseros los podemos pellizcar con facilidad, parecido a la plastilina, dejando ser ver los pronunciados granos, quedando una superficie porosa en el lugar del pellizco. En cambio los hash comerciales sean mas o menos duros, suelen tener un corte más plano sin mostrar apenas porosidad. Para que se entienda, el hash comercial -este mas o menos duro y sin importar su grado de frescura- tiene un corte muy parecido al de la plastilina, en cambio los hash caseros suelen tener un corte mas parecido al del queso curado.

-El microscopio, nuestro gran aliado: En este caso la diferencia será evidente entre un hash comercial en el que podemos ver multitud de sustancias difíciles de identificar con el microscopio y uno casero en que veremos un conjunto de tricomas pegados, con mayor o menor presencia de materia vegetal. En este caso la cantidad de tricomas por cm que podamos observar cuantificará la calidad de este. También nos denotará su calidad el estado de los tricomas, es decir enteros y de color ámbar.hash casero

-Si aún nos quedan dudas sobre la procedencia y calidad del hash que tenemos, podemos despejar mediante el uso de un clavo. En nuestro caso lo hacemos con el Sublimator -similar a un clavo eléctrico- . Al depositar una pequeña cantidad de hash en el clavo, lo oleremos. Este olor es muy chivato ya que con los hash comerciales -incluso con los mejores- suele ser muy fuerte y poco parecido al ofrecido por una planta. Esto es debido a la adulteración que este lleva, que puede ser desde leche condensada hasta caramelo líquido sin olvidar la clásica ralladura de ladrillo. Sin embargo al vaporizar hash comercial, obtendremos un olor a “verde” muy característico. Además al consumirse el hash casero apenas quedarán restos de materia en el clavo, mientras que si lo vaporizado es hash comercial quedará una suciedad enorme en el clavo que tendremos que limpiar de forma meticulosa antes de volver a usarlo.

Esperamos que con esta guía podáis identificar lo que vais a consumir antes de hacerlo para poder decidir si hacerlo o no, ya que consumir hash de dudosa calidad puede provocar graves problemas de salud. Además si tenéis la posibilidad lo ideal sería que lo mandarais a analizar a un laboratorio, para así asegurarnos su calidad y salubridad. ¡Yo Vaporizo!